Deportación de Misión Humanitaria en Bolivia
Una delegación humanitaria compuesta por legisladores argentinos, sindicalistas, abogados y activistas sociales fue deportada de Bolivia antes de iniciar su labor de monitoreo sobre presuntas violaciones a los derechos humanos. Los miembros de la comitiva, entre ellos el periodista cordobés Facundo Arzamendia, fueron retenidos por más de seis horas en el aeropuerto internacional de El Alto y finalmente obligados a regresar a Argentina.
Inicio de la Misión
La misión partió de Ezeiza a las cuatro y media de la mañana con rumbo a Santa Cruz. Arzamendia destacó que el grupo estaba completamente preparado con la documentación necesaria, que incluía invitaciones de diputados y senadores bolivianos, así como de organismos de derechos humanos. “Desde el principio aclaramos que éramos parte de una misión de derechos humanos. Nunca nos presentamos como turistas”, enfatizó.
Complicaciones en el Aeropuerto
Al llegar al aeropuerto de El Alto, comenzaron los problemas. “Apenas aterrizamos, nos nombraron uno por uno por altoparlante. La Policía, junto con personal de migraciones, nos estaba esperando”, relató el periodista. Los documentos del grupo fueron requisados y nunca devueltos.
Arzamendia relató que la delegación fue llevada a una sala destinada a personas inadmitidas. “Nos dijeron que había que ‘reperfilar’ nuestra situación porque supuestamente había habido un error en Santa Cruz. Argumentamos que podían hacer correcciones allí mismo, pero insistieron en que debíamos regresar”, explicó.
Presencia Policial y Negativa de Comunicación
La situación de la delegación estuvo marcada por la fuerte presencia policial, con entre 20 y 25 efectivos en el aeropuerto. Intentaron contactar al consulado argentino y a aliados bolivianos que esperaban para recibirlos, pero a estos últimos también se les prohibió el acceso.
“Pedimos la intervención de la Cancillería argentina, pero los policías se negaron a permitirlo”, aseveró Arzamendia. Tensión aumentó cuando las autoridades intentaron separar del grupo a César Vilca, un traductor aymara. “Nos plantamos y dijimos que si nos íbamos, lo haríamos todos juntos”, añadió.
Momentos de Tensión y Violencia
Finalmente, la delegación aceptó abordar el vuelo de regreso, aunque la situación se tornó violenta. “Hubo empujones y compañeras fueron arrastradas hacia el avión. Había personas de civil provocando, pero nunca respondimos a las agresiones”, remarcó Arzamendia.
Una vez de regreso en Santa Cruz, la comitiva recibió una notificación que formalizaba el rechazo de ingreso al país, argumentando que no se habían presentado reservas de hotel o itinerario de viaje. “Eso es completamente falso. Presentamos toda la documentación. Fue una construcción narrativa para justificar la expulsión”, dijo el periodista.
Consecuencias y Reacciones
La misión tenía previsto permanecer en Bolivia hasta el jueves, donde planeaban recoger testimonios de violaciones a los derechos humanos en varias localidades. Arzamendia cuestionó la falta de asistencia por parte de las autoridades argentinas, señalando que habían informado a la Cancillería sobre su misión antes de partir.
La deportación ha suscitado fuertes críticas de diversas organizaciones sociales y de derechos humanos, que consideran que este incidente representa una clara intención de obstaculizar la observación independiente de la situación política y social en Bolivia. “Este episodio evidencia un intento deliberado de silenciar las voces que buscan evidenciar la realidad del país”, concluyó Arzamendia.

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