La deuda pública de Mendoza volvió a quedar en el centro de la discusión de cara al final del mandato de Alfredo Cornejo. Al cierre del primer semestre de 2026, la Administración Central acumulaba compromisos por más de $1,29 billones, equivalentes a unos USD 872 millones.
Aunque el stock cayó en términos reales durante la última década, la Provincia todavía mantiene una exposición considerable a deuda en moneda extranjera. Moody’s ratificó recientemente la calificación crediticia de Mendoza, pero volvió a señalar ese punto como una de sus principales debilidades y advirtió que el Gobierno deberá seguir buscando financiamiento para afrontar los vencimientos de los próximos años.
La gestión de Cornejo ya recurrió este año a una colocación superior a $450.000 millones para refinanciar deuda, mientras mantiene autorizaciones para sumar nuevos créditos destinados a obras de infraestructura.
El Gobierno sostiene que el perfil de deuda es sostenible y destaca la reducción registrada respecto de años anteriores. Sin embargo, el próximo gobernador recibirá una provincia que seguirá teniendo que administrar vencimientos importantes, refinanciar obligaciones y conseguir recursos para sostener simultáneamente la inversión pública.
Así, más allá del discurso de orden fiscal, la herencia financiera de Cornejo no será una Mendoza sin deuda, sino una provincia que seguirá dependiendo de nuevas fuentes de financiamiento para cumplir sus compromisos y mantener su plan de obras.

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