La precariedad laboral en Argentina
El mercado laboral argentino presenta un fenómeno recurrente: los nuevos ingresos enfrentan condiciones laborales precarias. Datos del cuarto trimestre de 2025 demuestran que la informalidad laboral es especialmente alta entre los trabajadores más jóvenes, una tendencia que se refleja con fuerza en Mendoza.
Niveles alarmantes de informalidad en Mendoza
Según la Dirección Nacional de Estudios y Estadísticas Laborales de la Secretaría de Trabajo, Empleo y Seguridad Social (STEySS), la informalidad entre los asalariados del Gran Mendoza alcanzó el 42,0%. Esto significa que, de cada diez trabajadores en relación de dependencia, poco más de cuatro carecen de beneficios como aportes jubilatorios.
El análisis revela una marcada diferencia de género: la informalidad en los hombres se sitúa en 38,4%, mientras que en las mujeres asciende al 46,2%. Este fenómeno resalta la vulnerabilidad laboral de las trabajadoras mendocinas, quienes predominan en sectores con menor formalización, como el trabajo doméstico y el comercio minorista.
La brecha etaria y sus implicancias
La edad emerge como el factor determinante más crítico. Para los asalariados de hasta 24 años, la informalidad es alarmante, alcanzando un 70,1%. Esta cifra contrasta drásticamente con el 39,0% en el grupo de 25 a 49 años y el 35,2% para mayores de 50. Esto implica que siete de cada diez jóvenes que laboran en el Gran Mendoza están fuera del marco de un empleo formal.
Un problema extendido en todo el país
La situación en Mendoza no es única. En otras provincias, la informalidad entre trabajadores jóvenes supera el 80%. Por ejemplo, en Santa Rosa y Toay llega al 87,5%, mientras que Gran Catamarca y Gran San Juan superan el 87%. A nivel nacional, la informalidad general se sitúa en un 36,3%, con un preocupante 62,9% entre quienes tienen menos de 24 años.
Factores detrás de la informalidad juvenil
El economista Daniel Schteingart sostiene que los jóvenes enfrentan barreras específicas hacia la formalización. La falta de experiencia laboral y un nivel educativo inferior son obstáculos significativos. Muchos jóvenes que trabajan no tienen las habilidades requeridas para empleos formales, lo que los lleva a aceptar trabajos informales como primera experiencia.
Además, la búsqueda de horarios flexibles para equilibrar estudios y trabajo puede aumentar las probabilidades de informalidad, una situación que impacta negativamente en su protección laboral.
La realidad de las mujeres en el ámbito laboral
Las razones de mayor informalidad entre las mujeres son complejas. La necesidad de empleos flexibles que compatibilicen el trabajo y las responsabilidades de cuidado está en el centro de la cuestión. Schteingart señala que las mujeres están subrepresentadas en sectores con alta formalidad, lo que las empuja hacia un contexto laboral más vulnerable.
El fenómeno de la «doble jornada» también es pertinente, ya que muchas trabajadoras deben equilibrar el empleo remunerado con tareas del hogar, lo que a menudo las lleva a la informalidad en búsqueda de horarios más adaptables.
Costos laborales como factor clave
La consultora Invecq destaca que la informalidad laboral también se debe a los altos costos de contratación, que en Argentina alcanzan cerca del 70%. Muchos empleadores, sobre todo en pymes, enfrentan una disminución de rentabilidad que les lleva a incumplir con la legislación laboral para reducir costos. Esta dinámica perpetúa la informalidad, afectando la protección social de los trabajadores y erosionando la base del sistema previsional.

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